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Agua Secreta, Éxito Visible

Un motivo de alegría en tiempos difíciles: el agua peruana Socosani, la única natural y embotellada en origen que aparece en la prestigiosa guía de The Fine Water Society, de Nueva York, viene siendo reconocida como la mejor agua de lujo de Latinoamérica.

Por Javier Masías @omnivorus
Nota en COSAS de los diversos reconocimientos al Agua Mineral Natural Socosani

El Perú es un mendigo sentado sobre un banco de oro, criticó míticamente un Antonio Raimondi fascinado por este joven país cuando un inabarcable acervo de riquezas naturales por descubrir y valorar se abría a sus ojos científicos como un abanico de posibilidades, formas y sabores.

Lo que no dijo es que el banco de oro del mendigo estaba muy probablemente al frente de una fuente de agua natural, una fuente que el tiempo y la gente bautizarían posteriormente como Socosani.

Premio Luxury al Agua Mineral Natural Socosani como la Mejor Agua de Lujo

Tampoco dijo que quien quisiera empezar a disfrutar de la riqueza del bendito banco de oro macizo debería probar suerte tratando de encontrarlo cerca del volcán Chachani, a 6057 m.s.n.m., que fue, más o menos, lo que hizo Manuel Aurelio Vinelli, un químico farmacéutico de origen también italiano que, atravesando a caballo el desierto de Yura, descubrió en el valle de Socosani un manantial de agua fresquísima y helada que reconstituía cuerpo y mente con un sabor mineral singular.

El valle, una postal decimonónica del Edén puesto en la Tierra, protegido por las arenas rojizas del desierto, enaltecía la idílica escena. El volcán no está aquí en vano: el agua de sus hielos perpetuos es el origen de esta agua mágica, que luego de filtrarse naturalmente en su cráter en las rocas que la dotan de mineralidad hidrató la boca sedienta de Vinelli.

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Asombrado –hechizado, obnubilado–, llevó el agua a Europa, donde ganó fama y fortuna por sus magníficas propiedades. El nombre Socosani provenía de una extraña aliteración de dos vocablos quechua y aimara, “soqo” y “suq’sa”, respectivamente, que referían a la abundancia de carrizos en la zona.

Con los años y el respaldo de científicos europeos que reconocieron tempranamente las propiedades minerales naturales y el carácter único del agua, Socosani sumó tanto buen nombre que Vinelli decidió implementar la primera planta embotelladora de agua mineral natural en el Perú, entre 1904 y 1926, haciendo historia empresarial y fundando la categoría en la mesa peruana.

Reconocimiento internacional

Entre la comunidad de sommelieres y gastrónomos del máximo nivel, ya se sabe del valor de esta agua: son pocas en el mundo las aguas embotelladas en origen naturalmente minerales y, según los expertos, Socosani está a la altura de todas ellas.

Si lo duda, dele una llamada a organizaciones como The Fine Water Society, de Estados Unidos, y consulte por la única agua peruana que aparece en esta prestigiosa guía compuesta por apenas un centenar de productos de todo el mundo.

Por ese motivo, se la empieza a ver como el agua de elección en las catas más prestigiosas de etiquetas de vino de máxima gama.

Con los años, Socosani sumó tanto buen nombre que Manuel Aurelio Vinelli decidió implementar la primera planta embotelladora de agua mineral natural en el Perú, entre 1904 y 1926, haciendo historia empresarial y fundando la categoría en la mesa peruana.

Pero no solo eso: el año pasado, el International Taste Institute de Bruselas le otorgó el Crystal Taste Award ante un exigente jurado formado por luminarias como Ferran Centelles (ex-sommelier de El Bulli y actual sommelier de la fundación homónima), Manuel Jiménez (mejor sommelier de España 2017) y chefs con estrella Michelin, como Alain Nonnet, entre otros.

No es un premio fácil, pues para obtenerlo se tienen que ganar tres estrellas por tres años consecutivos y cada estrella implica un estándar altísimo de calidad.

Para la primera estrella el adjetivo es “notable”; para la segunda, “remarcable”; para la tercera, la que obtuvo Socosani por tres años seguidos, el calificativo es “sabor excepcional”.

“Es un proceso muy estricto y a ciegas”, explicó oportunamente Stijn Roelandt, chef belga y miembro del jurado, “lo que significa que todas las muestras son anónimas. No vemos el embalaje, no conocemos la marca, el nombre del productor ni el país de origen. Esto nos obliga a ser completamente objetivos al hacer el análisis sensorial y, por tanto, solamente se certifica finalmente a aquellos productos que son verdaderamente buenos, sin influencias externas”.

El año pasado, el International Taste Institute de Bruselas le otorgó a Socosani el Crystal Taste Award ante un exigente jurado formado por luminarias como Ferran Centelles (ex-sommelier de El Bulli y actual sommelier de la fundación homónima) y Manuel Jiménez (mejor sommelier de España 2017), entre otros.

Por otro lado, los Luxury Lifestyle Awards la han reconocido como la mejor agua de lujo de Latinoamérica.

Una condecoración más: los Luxury Lifestyle Awards  la han reconocido como la mejor agua de lujo de Latinoamérica –“su performance impecable y sus aspiraciones por querer estar siempre en la cima han sido altamente apreciadas”, rezaba una laudatoria carta informando el resultado–.

Este reconocimiento se suma a una ovación internacional unánime, altisonante y creciente, en lo que constituye un triunfo insólito para la naturaleza y la mesa peruanas, ambos elementos que el buen señor Raimondi experimentó durante sus míticos años en estas tierras.

Tal vez convenga recordarlo alguna vez en el banco de oro de nuestras propias oportunidades, o la próxima vez que nos sentemos en la terraza de nuestro restaurante favorito y decidamos con qué agua –tal vez, una de las mejores del mundo– acompañar nuestro vino y nuestra comida. 

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